medio ambiente

Se ha producido una ruptura ambiental.

Para Kapp (1995: 134) el término “ruptura ambiental”, se “puede interpretar como el resultado de la acción humana, la cual aunque resulte aparentemente racional dentro de un marco institucional de relaciones socio-ecnonómicas y locales, motiva una irracionalidad social particularmente destructiva porque sus repercusiones sobre el medio ambiente físico, biológico, psicológico y social son ignoradas y descuidadas”.

La ciencia de 350

 

http://www.350.org/es

Muchos científicos, expertos climáticos y gobiernos progresistas sostienen que 350 partes por millón es el límite máximo seguro de CO2  en la atmósfera.

El rápido calentamiento de las zonas árticas y otros desastres climáticos han llevado a los científicos a determinar que estamos por encima del límite seguro con 387 ppm. Si no somos capaces de retornar rápidamente a las 350 ppm en este siglo, existe el riesgo de que ocurran desastres irreversibles como el derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia y la liberación de grandes cantidades de gas metano proveniente del derretimiento de la capa de hielo subterránea.    

Se necesitan tres números para entender realmente el calentamiento global: 275, 385 y 350.

Durante toda la historia de la humanidad hasta hace 200 años, la atmósfera ha contenido 275 partes de dióxido de carbono por millón. Las partes por millón se refieren a la proporción del número de moléculas de dióxido de carbono en relación con otras moléculas en la atmósfera. Esa cantidad de CO2 es útil, ya que sin CO2 y sin otro tipo de gases de efecto invernadero que concentran el calor en la atmósfera, la Tierra sería un lugar muy frío, inhabitable para la especie humana.

A principios del siglo XVIII, comenzamos a consumir carbón, gas y petróleo para producir energía y bienes. De este modo, la cantidad de carbono en la atmósfera comenzó a aumentar, primero lentamente y ahora mucho más rápido. Muchas de las actividades diarias que llevamos a cabo, tales como encender la luz, cocinar, utilizar la calefacción o el aire acondicionado en nuestras casas dependen de fuentes de energía, como el carbón y el petróleo, que emiten dióxido de carbono y otros gases que atrapan el calor en la atmósfera. Estamos sacando el carbón de miles de años, almacenado bajo la superficie terrestre en forma de combustibles fósiles, y soltándolo a la atmósfera.

A día de hoy (y éste es el segundo número clave) en el planeta hay 387 partes de CO2 por millón, y esta cantidad está aumentando en 2 partes por millón al año.

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